Alta frecuencia

Funcionamiento:

La descarga eléctrica en el aire entre el electrodo y la paciente transforma el oxigeno ambiental en ozono.

Empleando electrodos de vidrio que en su interior acumulan gas, se logra que a nivel de la piel, se generen infinidad de pequeños impulsos, los que a su vez, originan un efecto de micromasaje y una dosis mínima de radiación ultravioleta. Se produce así un aumento del flujo sanguíneo, así como de la temperatura en forma localizada. Con el consecuente aumento de la irrigación, oxigenación y nutrición de los tejidos tratados.

El ozono produce lipoperoxidación de las grasas, atacando los lípidos de la superficie cutánea que se encuentran en el cuero cabelludo y la piel. De este efecto surge la potente acción bactericida además del incremento de la temperatura y vasodilatación local.

Cadenas de alta frecuencia actúan en la epidermis y tienen innumerables indicaciones, siendo utilizadas siempre como coadyuvantes en tratamientos, corporales, capilares y faciales.

Aumento de la nutrición y oxigenación de la piel, estimulándola y haciéndola recobrar paulatinamente todos los valores nutritivos y metabólicos. Por este medio se combaten eficazmente alteraciones y desequilibrios del tipo senil y prematuro a nivel cutáneo (arrugas), piel apergaminada, pérdida de humectación natural, déficit sanguíneo, etc.

La alta frecuencia es un complemento importante pero no puede ser el único. Las principales funciones son activar la microcirculación periférica de las pieles desvitalizadas, hidratación, limpieza facial, cauterizar pústulas y evitar la proliferación de bacterias y hongos en tratamientos de acné y cuero cabelludo.

La alta frecuencia mejora la oxigenación celular y acelera la cicatrización superficial.

Los efectos obtenidos también dependen de la forma de aplicación adoptada y de los tipos de electrodos usados.

La aplicación de alta frecuencia es simple y rápida, e indolora.